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Arquidiócesis de Barquisimeto

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La Arquidiócesis de Barquisimeto se regocija con la ordenación de tres nuevos diáconos en la solemnidad de Nuestra Señora del Carmen

Oficina de Prensa – 17  de julio de 2026 –  En una solemne celebración litúrgica en la Basílica del Santo Cristo de la Gracia, presidida por Monseñor Polito Rodríguez, los nuevos ministros consagran su vida al servicio y convocan a la juventud larense a la gran aventura vocacional.

 En una atmósfera de fe, recogimiento y júbilo eclesial, la Iglesia particular de Barquisimeto se congregó este jueves 16 de julio para celebrar la Ordenación Diaconal de tres jóvenes egresados del Seminario Divina Pastora: Yayders Moisés Sequera Argüello, Fernando José Carrillo Ramos y Juan José Rondón Puentes. La solemne liturgia, que inició a las 10:30 de la mañana en la emblemática Basílica del Santo Cristo de la Gracia, coincidió providencialmente con la memoria de Nuestra Señora del Carmen, patrona y protectora espiritual de esta circunscripción eclesiástica.

La ceremonia estuvo presidida por el excelentísimo Monseñor Polito Rodríguez, arzobispo Metropolitano, quien, en compañía del clero arquidiocesano, formadores, familiares y fieles de diversas comunidades, guio el emotivo rito de ordenación. Tras la llamada de los candidatos ante el altar para proclamar su disposición con un firme «Presente», se llevó a cabo la postración y la subsiguiente imposición de manos, gesto sacramental que configura formalmente a estos jóvenes como signos vivos de Cristo Servidor.

Durante su homilía, Monseñor Polito Rodríguez destacó la alegría que representa para la Iglesia local esta efeméride mariana, que coincide significativamente con el primer aniversario del inicio del Plan Pastoral diocesano. En su alocución, el pastor arquidiocesano enfatizó el valor intrínseco de esta vocación:

«La Iglesia enseña que los diáconos son ordenados “no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio”, y pertenecen al sacramento del Orden en un grado propio y verdadero. Esto significa que el diaconado no es una especie de tránsito burocrático hacia el sacerdocio, ni una fase secundaria de la vida eclesial. Es un ministerio sacramental real, con gracia propia, con identidad propia y con misión propia. El diácono es configurado con Cristo servidor, y su vida queda marcada por el sello de esa configuración».

Un emotivo agradecimiento y un llamado a la juventud

Al finalizar la Santa Eucaristía, en un momento de gran emotividad, uno de los recién ordenados tomó la palabra en representación de sus hermanos para expresar el agradecimiento de los nuevos diáconos. Dirigiéndose a los presentes, el nuevo ministro exteriorizó la profunda gratitud que embarga sus corazones: «Hoy nuestro corazón se desborda de alegría y gratitud porque “el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”. Queremos dar gracias a Dios por habernos mirado con misericordia y habernos elegido no por nuestros méritos, sino por su pura bondad».

En sus emotivas palabras, el diácono agradeció especialmente la guía y paciencia de sus formadores, el acompañamiento de sus familias y el testimonio de sus hermanos seminaristas. De manera muy singular, dedicó un sentido reconocimiento a la herencia espiritual recibida en el seno del hogar: «En mi caso quiero agradecer de modo muy especial a mi abuela, de quien puedo decir que he heredado la fe». Asimismo, recordó que el ministerio que asumen no es un peldaño de honor humano: «El Evangelio nos recuerda que el ministerio no es una escala de poder, o una meta que hemos alcanzado, sino nuestra firme decisión de seguir al Señor hasta la cruz».

La alocución concluyó con un enérgico y vibrante llamado vocacional dirigido a los jóvenes larenses que colmaban el templo:

«¡Joven! Atrévete a soñar con una vida entregada a los demás, porque no hay mayor felicidad que gastarse al servicio del Reino. Las parroquias, los pobres, los enfermos y los alejados necesitan de tu “sí”. No endurezcan su corazón si el Maestro los llama al altar o al servicio ministerial. El mundo ofrece caminos de comodidad, pero Cristo propone una aventura mucho más grande. El Señor no pide perfección, sino que pide disponibilidad».

Antes de la bendición final, Monseñor Polito Rodríguez también reiteró su agradecimiento al nuevo equipo de formadores del Seminario Divina Pastora, integrado por los presbíteros Jesús Martínez, Padre Ararat, Padre Basto, Padre Balbino y Padre Gabriel Trejo, quienes se estrenaron este año en esta importante labor y cuya dedicación ha hecho posible esta fructífera jornada eclesial. Concluidos los ritos marianos en encomienda a Nuestra Señora del Carmen, la Arquidiócesis de Barquisimeto consolida su marcha pastoral, enriquecida ahora por la entrega generosa de estos nuevos tres servidores.

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