Oficina de Prensa -08 de agosto de 2025. La Ciudad Eterna fue escenario de una luminosa celebración internacional: el Jubileo de la Juventud, un encuentro que reunió a más de un millón de jóvenes peregrinos de todo el mundo para revitalizar su fe y fortalecer los lazos de fraternidad en Cristo. Bajo la guía del Papa León XIV, quien los acompañó en momentos importantes, este evento dejó una huella profunda en los corazones de quienes participaron.
Uno de los aspectos más destacados fue la presencia significativa de jóvenes venezolanos, en especial, la delegación barquisimetana. Los jóvenes no solo asistieron, sino que también desempeñaron roles cruciales en diversas actividades. Desde labores de voluntariado en la organización, hasta participar activamente en las ceremonias litúrgicas, su compromiso fue una muestra de su fervor y dedicación a la Iglesia.
Las actividades fueron diversas, desde la apertura en la Plaza San Pedro, la Jornada Penitencial en el Circo Massimo, la vigilia y clausura en Tor Vergata. Sin embargo, una de las actividades se desarrolló en la histórica Basílica de Santa María Sopra Minerva, donde reposaba el cuerpo del próximo santo, Pier Giorgio Frassati, símbolo de juventud y santidad. En ese escenario sagrado, los jóvenes guaros participaron en momentos de adoración y oración, fortaleciendo su fe en un espacio lleno de historia y espiritualidad. Además, tuvieron la oportunidad de unirse a un rezo de un rosario internacional, en el cual participaron jóvenes de diferentes países, unidos en oración y esperanza por un mundo mejor.
Durante su homilía en la ceremonia de clausura, el papa León XIV recordó el episodio de los discípulos de Emaús y subrayó la importancia de no conformarse con sucedáneos ni resignarse a la mediocridad, sino de abrirse al don transformador de Dios. Citando a san Agustín, san Juan Pablo II y el Papa Francisco, el Pontífice animó a los jóvenes a fortalecer su amistad con Cristo mediante los sacramentos, la oración y la caridad, y a no tener miedo de aspirar a la santidad.
“Mantengámonos unidos a Él, permanezcamos en su amistad, siempre, cultivándola con la oración, la adoración, la Comunión eucarística, la Confesión frecuente, la caridad generosa, como nos enseñaron los beatos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, que pronto serán proclamados Santos. Aspirad a cosas grandes, a la santidad, estéis donde estéis. No os conforméis con menos. Entonces veréis crecer cada día, en vosotros y a vuestro alrededor, la luz del Evangelio” pidió el papa a los jóvenes.
Con palabras de esperanza y motivación, el Papa León cerró el evento diciendo: “continuad caminando con alegría tras las huellas del Salvador, y contagiad a todos los que encontréis con vuestro entusiasmo y con el testimonio de vuestra fe. ¡Buen camino!”.
El Jubileo de la Juventud en Roma ha dejado una huella profunda en el corazón de todos los participantes, especialmente en los corazones de los jóvenes de Barquisimeto, quienes demostraron que la juventud venezolana está llena de esperanza, fervor y un compromiso sincero con su fe y su comunidad.