En un renovado gesto de unidad y fraternidad eclesial, el Arzobispo metropolitano de la arquidiócesis de Barquisimeto, Monseñor Polito Rodríguez Méndez, presidió una concurrida Eucaristía en El Tocuyo junto al clero y a las comunidades pertenecientes a los arciprestazgos de El Tocuyo, Inmaculada Concepción y Nuestra Señora de Altagracia. La celebración marcó un hito en el caminar del pueblo de Dios en la región larense, congregado en torno al altar para fortalecer la comunión y proyectar la misión evangelizadora del Festife 2026.
Durante su homilía, inspirada en las lecturas del Evangelio según San Lucas, Monseñor Rodríguez Méndez expresó palabras de profunda gratitud y cercanía pastoral, al tiempo que ofreció las claves doctrinales y apostólicas que orientan la ruta de la Iglesia local. Monseñor, enfatizó que la diversidad de dones y realidades en la geografía diocesana no debe constituir un motivo de fragmentación, sino una auténtica riqueza espiritual para el cuerpo eclesial.
«A pesar de las diferencias podemos encontrarnos y hacer grandes cosas. La Iglesia se construye con corazones que aman y manos que sirven y perdonan porque deciden caminar juntas», exhortó el Arzobispo de Barquisimeto, subrayando que la comunión no exige uniformidad, sino la integración armónica de cada don al servicio del bien común bajo la paternidad de Dios.
En este sentido, nuestro arzobispo de la Iglesia barquisimetana previno de manera contundente contra las tentaciones del aislamiento pastoral en la labor cotidiana: «Somos parte de un mismo cuerpo; cuando alguien sufre, toda la Iglesia debe acompañar, e igualmente debemos celebrar juntos las alegrías», insistió, recordando que ninguna parroquia, sacerdote o movimiento apostólico puede ejercer su misión al margen de la comunidad diocesana.
El Festife 2026: Una misión de fe y corresponsabilidad
Al referirse al sentido profundo del Festife 2026, Monseñor Rodríguez Méndez instó a la feligresía a trascender la mirada del evento como una simple jornada festiva o de recaudación económica. Precisó que se trata de un hito evangelizador concebido para sembrar la esperanza cristiana en cada rincón del estado Lara.
En cuanto al sostenimiento de la Iglesia, Rodríguez Mendez aclaró que la corresponsabilidad supera la mera contribución monetaria e invita a un examen directo de conciencia sobre cómo cada bautizado se involucra activamente en el dinamismo de la Arquidiócesis. Exhortó a la comunidad a aportar sin complejos según sus posibilidades, recordando que el Señor multiplica los frutos de la generosidad compartida y rindiendo a su vez un homenaje al trabajo silencioso de los agentes de pastoral que sirven con desprendimiento, sin buscar protagonismos ni retribuciones humanas.
«No nos avergoncemos de nuestra fe ni nos cansemos de hacer el bien. No permitamos que nuestras diferencias sean más fuertes que el amor que nos une en Cristo. Amar a la Iglesia no es negar sus dificultades ni obviar lo que hay que mejorar, sino sentirse parte de ella y colaborar activamente para su crecimiento», concluyó.
Celebración simultánea en la Catedral y ambiente jubilar
De manera simultánea, la fe se celebró con igual intensidad en la ciudad de Barquisimeto. El Vicario General, Presbítero Oswaldo Méndez, presidió la Santa Misa acompañado por 32 sacerdotes del presbiterio diocesano. Desde el altar mayor, el Vicario transmitió al pueblo congregado la enseñanza pastoral de Monseñor Polito Rodríguez, dando una calurosa bienvenida a los miles de fieles que acudieron a respaldar esta iniciativa de fe y caridad.
La jornada continuó en un ambiente de fiesta eclesial, donde los asistentes compartieron cantos, alabanzas y agrupaciones musicales invitadas, en un clima jubilar que reafirma la vitalidad pastoral de la Arquidiócesis de Barquisimeto en su marcha hacia el Festife 2026.