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Arquidiócesis de Barquisimeto

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La Legión de María de la Arquidiócesis de Barquisimeto celebra el 105.º Aniversario de su fundación mundial con una Solemne Eucaristía de Acción de Gracias

Alrededor de 350 legionarios se congregaron en la Parroquia Divina Pastora para conmemorar el legado apostólico iniciado por Frank Duff en 1921 y renovar su compromiso pastoral en la diócesis.

Oficina de Prensa – 08  de septiembre de 2026 –  En un ambiente de profunda fe, fraternidad y devoción mariana, la Legión de María perteneciente a la Arquidiócesis de Barquisimeto conmemoró este lunes 7 de septiembre el 105.º aniversario de su fundación a nivel mundial. El encuentro tuvo lugar en la Parroquia Divina Pastora durante las horas de la mañana, donde aproximadamente 350 legionarios procedentes de diversos Praesidia, Curias y la Regia local se dieron cita para dar gracias a Dios por la vocación al servicio apostólico.

​La Santa Misa de acción de gracias estuvo presidida por el presbítero Luis Almao, quien en su homilía ofreció un emotivo repaso por la trayectoria histórica del movimiento y pronunció un vehemente llamado a la renovación espiritual, al liderazgo laical y a la integración en las directrices pastorales de la diócesis.

​Un legado centenario de audacia evangelizadora

​Durante la celebración se recordó cómo el 7 de septiembre de 1921, en Dublín (Irlanda), el laico Frank Duff sembró junto a un pequeño grupo de creyentes la semilla de lo que se convertiría en el ejército laical de evangelización más grande del mundo. Lo que comenzó como un humilde servicio de visita a enfermos en hospitales y consuelo a sectores vulnerables y desamparados, hoy se extiende por más de 160 países con millones de miembros activos y auxiliares bajo el amparo de la Santísima Virgen.

​El padre Almao destacó que conmemorar este hito no es un acto de nostalgia histórica, sino una oportunidad para revitalizar el dinamismo del Espíritu Santo en el apostolado actual. Asimismo, evocó figuras fundamentales del movimiento como la Venerable Edel Mary Quinn, cuyo testimonio heroico en África demostró el alcance del amor entregado sin reservas a la causa del Evangelio.

​Un llamado directo a vencer la apatía y asumir el liderazgo

​A la luz de la Liturgia de la Palabra, la homilía se centró en dos exhortaciones fundamentales para el momento actual que vive la organización en la diócesis.

​Tomando el pasaje del Evangelio según san Lucas, donde Jesús sana al hombre de la mano paralizada y le ordena «Levántate y extiende tu mano», el celebrante advirtió sobre el peligro de la parálisis en el servicio. Señaló con preocupación la dificultad recurrente dentro de la estructura legionaria para encontrar hermanos dispuestos a asumir cargos de gobierno y responsabilidades operativas en los Praesidia, Curias y la Regia.

​«Una mano paralizada es una mano incapaz de trabajar, de construir y de servir a los demás. El servicio que se nos resalta en el Manual Legionario a veces se elude por comodidad, por temor o por cansancio. La orden de Jesús resuena hoy para cada legionario: la Legión no es un club social, es un ejército en marcha que exige un corazón dispuesto a la entrega incondicional», enfatizó el presbítero.

​Por otra parte, citando la Primera Carta de San Pablo a los Corintios («un poco de levadura fermenta toda la masa»), se instó a la membresía a despojarse de la «levadura vieja» representada en el individualismo, las divisiones y la apatía, haciendo un llamado a vivir de forma sincera la fraternidad y la sinodalidad.

​Integración a la renovación pastoral y apertura a la juventud

​Un punto clave de la jornada fue la ratificación del compromiso de la Legión de María con el proyecto de renovación pastoral impulsado por el arzobispo de Barquisimeto. Se subrayó que la naturaleza propia del legionario —caracterizada por el contacto personal e itinerante de puerta en puerta— debe situarla como el motor de la proclamación del kerigma y de la articulación de las pequeñas comunidades cristianas en cada parroquia.

​Finalmente, se hizo un apremiante llamado a abrir los espacios y renovar los lenguajes para atraer a las nuevas generaciones:

​Integración juvenil: Se exhortó a acoger a los jóvenes con entusiasmo, testimonio vivo y alegría, evitando estructuras rígidas sin alma que desmotiven su deseo de servicio.

​Fidelidad al carisma: Se motivó a la comunidad a imitar el Sí incondicional de María, realizando las visitas semanales, el rezo del Santo Rosario y las labores de gobierno no por compromiso ni rutina, sino como reflejo de una fe viva.

​La jornada concluyó en un clima de júbilo y comunión, donde los cientos de asistentes reafirmaron con entusiasmo su lema inmemorial: «A Jesús por María», encomendando el futuro del movimiento en la arquidiócesis a la protección de la Santísima Virgen.

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