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Arquidiócesis de Barquisimeto

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Encuentro Arquidiocesano de Catequesis: un llamado a la sinodalidad, la esperanza y el anuncio del Kerigma

Oficina de Prensa – 26  de septiembre de 2026 – En un ambiente impregnado por la gracia del Espíritu Santo y la alegría del encuentro fraterno, la Arquidiócesis de Barquisimeto celebró en la mañana de este sábado 26 de septiembre, su gran Encuentro Arquidiocesano de Catequesis, reuniendo a quienes tienen la vital misión de sembrar la fe.

Las instalaciones del Colegio La Salle se convirtieron en el corazón vibrante de esta jornada eclesial, albergando una masiva asistencia que superó las mil cien personas, junto a los setenta delegados provenientes de los distintos arciprestazgos que conforman nuestra Iglesia local. Este multitudinario evento se desarrolló bajo la visión pastoral de monseñor Polito Rodríguez Méndez, arzobispo de Barquisimeto, cuyo liderazgo impulsa una Iglesia en salida que camina unida en sinodalidad para responder a los desafíos espirituales de los tiempos actuales.

Pasadas las nueve de la mañana, el presbítero Luís Almao, párroco de la comunidad Divina Pastora y director ejecutivo de la Pastoral Catequética, fue el encargado de brindar las palabras de bienvenida, acogiendo a los participantes con un mensaje cercano que marcó el inicio de una agenda dedicada a la espiritualidad y el compromiso.

El punto cumbre de la comunión arquidiocesana tuvo lugar a las diez de la mañana con la celebración de la Sagrada Eucaristía, la cual fue presidida por el presbítero Oswaldo Méndez, vicario general de la Arquidiócesis, quien estuvo acompañado en el altar por sacerdotes, diáconos y diversos miembros del clero. Durante su homilía, el vicario general exhortó a los catequistas a afinar el oído del corazón para descubrir qué les pide el Señor, recordándoles que su vocación principal es llevar la alegría del Cristo Resucitado a cada rincón donde haga falta luz.

El padre Oswaldo Méndez enfatizó que los servidores de la catequesis deben ser auténticos portadores de esperanza para el hermano abatido, asumiendo la enorme responsabilidad de alimentar el espíritu de nuestro pueblo mientras fungen como entusiastas promotores vocacionales.

Enmarcado en el nuevo plan pastoral integral que guía a la Arquidiócesis, el celebrante invitó a los presentes a tocar los corazones de los jóvenes mediante la enseñanza activa, asumiendo el maravilloso reto de llevar el Kerigma a todas las parroquias y comunidades eclesiales. Antes de finalizar su reflexión, el Vicario pidió a los asistentes que dieran gracias a Dios por el servicio que prestan, animándolos a sentirse profundamente amados por el Señor a través de la hermosa misión evangelizadora que reposa en sus manos.

Hacia las once y media de la mañana, el espacio formativo continuó con la ponencia de la hermana Lorena Perata, abogada con diecinueve años de fecunda vida consagrada al Señor dentro de la congregación de las Discípulas del Divino Maestro. En su disertación, la religiosa expresó que todo catequista debe dejarse mover dócilmente por el Espíritu Santo, pues su tarea fundamental es sembrar la vida viva de Jesús para que sea Dios mismo quien obre la transformación en los corazones de los catequizados.

Para hacer más vivencial su intervención, la hermana Lorena desarrolló una enriquecedora dinámica de preguntas y respuestas que permitió la participación activa de los asistentes, consolidando así el espíritu de escucha mutua y fraternidad que caracterizó todo el encuentro. La religiosa culminó su enseñanza recordando a los presentes que la vocación del catequista tiene un carácter verdaderamente universal, por lo que no deben aferrarse a una sola parroquia sino estar siempre dispuestos a servir donde la Iglesia universal más los necesite.

La jornada se extendió durante la tarde con un nutrido bloque de participación que inició pasadas las dos y media, donde la Escuela Secretariado Arquidiocesano (ESAC) y los delegados de los distintos arciprestazgos compartieron sus experiencias pastorales y directrices operativas. El encuentro cerró con un renovado entusiasmo entre todos los formadores de la fe, quienes regresaron a sus comunidades con el firme propósito de seguir tejiendo esa Iglesia sinodal, humana y misionera que tanto anhela el corazón de la Arquidiócesis de Barquisimeto.

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