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La Catedral de Barquisimeto celebra la solemnidad de Pentecostés: Una Iglesia viva que clama al Espíritu Santo y florece en vocaciones

Oficina de Prensa – 24  de mayo de 2026.  En una atmósfera de profunda oración y júbilo eclesial, la Catedral Metropolitana de Barquisimeto fue el epicentro de la Solemnidad de Pentecostés, una jornada consagrada a la acción del Espíritu Santo en la Iglesia y marcada especialmente por el Día del Seminario y el florecimiento de nuevas vocaciones para el pueblo de Dios.

Vigilia y alabanza en presencia del Santísimo

Los actos litúrgicos iniciaron a las 9:00 a.m. con una Hora Santa de Adoración Eucarística. El momento de íntimo encuentro ante el Santísimo Sacramento fue guiado por el Padre Gabriel Trejo, Rector del Seminario Mayor Divina Pastora. El clero, los seminaristas y los fieles elevaron sus oraciones en un clima de recogimiento, realzado por las solemnes notas sacras del Coro del Seminario, cuyas voces prepararon los corazones para el misterio que se disponían a celebrar.

La Fracción del Pan y la Gracia de las Sagradas Órdenes

A las 10:00 a.m. dio inicio la Santa Eucaristía, con la el presencia de Monseñor Polito Rodríguez Méndez, Arzobispo de la Arquidiócesis, y concelebrada por un nutrido cuerpo de presbíteros en el altar, entre ellos los sacerdotes José Antonio Ararat, Balbino Angulo, Jesús Martínez, Gabriel Trejo, Miguel Meléndez, Miguel Omaña, José Leonardo Basto, Banys Rojas (Ecónomo del Seminario), Francisco Suárez y Efraín Pastrán, este último, sacerdote de la Catedral. En marco de esta gran fiesta litúrgica fue el escenario idóneo para conferir importantes pasos ministeriales a los jóvenes en formación. La Iglesia local recibió con alegría la Admisión al orden del Diaconado y Presbiterado de los seminaristas:

José Ángel Lucena

Gregory José Delgado

Osmin Elieser Principal González

Juan José Rondón

Asimismo, se celebró el conferimiento del Ministerio del Lectorado al seminarista Oscar José Lucena Toro, un paso decisivo en su servicio a la Palabra Divina.

“Homilia: El Espíritu Santo viene en nuestra ayuda”

la predicación de la homilía estuvo a cargo del Padre Efraín Pastrán, quien con elocuencia recordó el carácter transformador del Paráclito. “Ya tenemos al Espíritu, ya fuimos bautizados. Todos somos llamados a una vocación: a ser santos”, enfatizó, señalando que la santidad es el horizonte definitivo del creyente.

El presbítero, prosiguió rescatando las enseñanzas del Apóstol de Gentes: “San Pablo nos decía que a veces no sabemos pedir. Le pedimos a Dios de todo, que nos ayude en distintas necesidades terrenales, pero no le pedimos el Espíritu Santo. Lo que más necesitamos es lo que menos pedimos”. El Padre Pastrán exhortó a la asamblea a “no juzgar a Dios por las dificultades” y a recurrir siempre al Espíritu, quien en los momentos de rigidez trae docilidad, y ante la frialdad del alma regala su calor. “No tengan miedo de decirle ‘sí’ al Señor”, concluyó como invitación final a los jóvenes admitidos y a toda la feligresía.

Protagonistas del Espíritu y llamado al Seminario

Al culminar la liturgia eucarística, el seminarista Fernando Carrillo tomó la palabra en representación de sus hermanos de comunidad. Con un mensaje enérgico, recordó que el Seminario está de fiesta en su día clásico e invitó a los fieles a comprometerse con el porvenir eclesial: “La Iglesia, guiada por el mismo Espíritu, los necesita a ustedes no como meros espectadores, sino como verdaderos protagonistas”. Aprovechó la oportunidad para extender la invitación formal a la Convivencia Masculina para jóvenes de 5to año en adelante, que se llevará a cabo el próximo 30 de mayo en las instalaciones del seminario.

Por su parte, Monseñor Polito Rodríguez Méndez ofreció las palabras de cierre de esta cincuentena pascual. “Hoy recordamos que han pasado 50 días desde que Cristo resucitó; 50 días de fiesta para celebrar con fuerza al Resucitado. Hoy celebramos el envío del Espíritu Santo por parte del Señor a su Iglesia”, manifestó el prelado, subrayando que la comunidad de creyentes es el “depósito del amor, la misericordia y la presencia activa” de la tercera persona de la Santísima Trinidad.

Finalmente, al recordar que mañana el calendario litúrgico retoma el Tiempo Ordinario, Monseñor Rodríguez Méndez extendió una calurosa felicitación a los pastores, al equipo de formadores y a los seminaristas en su día, exhortándolos a seguir siendo dóciles a la acción de Dios en las tierras larenses.

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