Oficina de Prensa – 04 de abril de 2026. En una atmósfera de profundo recogimiento y silencio sagrado, la feligresía de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús se congregó este Viernes Santo para conmemorar la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. La solemne liturgia estuvo presidida por el Excmo. Monseñor Polito Rodríguez Méndez, quien, junto al clero y el pueblo fiel, meditó sobre el misterio de la Redención y el papel de la Virgen María al pie del madero.
El Silencio que Habla: Inicio de la Liturgia
La celebración inició a las 6:00 p.m. con un gesto de máxima humildad: la prostración de Monseñor Rodríguez y los sacerdotes concelebrantes, el Pbro. Leonardo Arias y el párroco local, Gilber Valenzuela, frente al altar desnudo. Este acto de entrega total marcó el tono de una jornada donde la palabra y el rito se unieron para honrar el sacrificio del Calvario.
Homilía: Un llamado al discernimiento
Durante la reflexión de la homilía, Monseñor Rodríguez instó a los presentes a no ser “espectadores pasivos” de la historia. Tomando como referencia la liberación de Barrabás y la condena de Jesús, el prelado hizo un firme llamado a la conciencia ciudadana y espiritual:
“Pido que tengamos discernimiento sobre las situaciones que se nos presentan en la vida. No seamos parte de colectivos que no tienen criterio propio ni un camino orientado; se requiere un pensamiento crítico y asertivo ante las situaciones complejas”, enfatizó Monseñor.
Asimismo, subrayó que Jesús fue condenado al ser percibido como una “amenaza” ante Pilatos, siendo rechazado no solo por tribunales humanos, sino por la dureza de muchos corazones. No obstante, recordó que la respuesta de Cristo no fue la ofensa, sino el perdón infinito: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
La Cruz como Victoria y Transformación
Con un lenguaje cargado de esperanza, Monseñor aseguró que “la Cruz no es derrota”. Planteó a la asamblea una interrogante vital: ¿Qué hacemos nosotros ante la Cruz? ¿La rechazamos, la ignoramos o dejamos que transforme nuestra vida?
En este contexto, resaltó la figura de María Santísima, la Madre Dolorosa, quien permaneció fiel al pie de la Cruz, enseñándonos la perseverancia en el sufrimiento. Concluyó su intervención con una frase que resonó en cada rincón del templo: “Solo desde la Cruz se aprende a amar de verdad”.
Adoración y Tradición Popular
Tras las solemnes diez oraciones universales por la Iglesia y el mundo, se procedió a la Adoración de la Santa Cruz, donde cientos de fieles se acercaron con devoción para venerar el madero de la salvación.
La jornada culminó en un respetuoso silencio que dio paso a la Lectura de las Siete Palabras, una meditación profunda sobre los últimos suspiros de Cristo. Finalmente, la comunidad de Cabudare acompañó la imagen del Santo Sepulcro en una procesión que recorrió las calles cercanas, manifestando públicamente su fe y su esperanza en la espera de la Vigilia Pascual.