Oficina de Prensa – 29 de marzo de 2026. En una mañana impregnada de aroma a nardo y fervor mariano, la Catedral Metropolitana de Barquisimeto acogió hoy a las 9:00 a.m. la solemne Misa Crismal, presidida por Monseñor Polito Rodríguez. En esta liturgia, centro de la vida diocesana, el Clero de Barquisimeto renovó sus promesas sacerdotales y se consagraron los óleos que sanarán y confirmarán al pueblo de Dios durante el año.
Un Sacerdocio configurado con Cristo
Durante su homilía, Monseñor Rodríguez enfatizó la unión indisoluble entre el orden sagrado y el misterio eucarístico. “No se puede separar el sacerdocio de la Eucaristía, pues el sacerdote vive por y para ella”, afirmó con contundencia, recordando que es Jesucristo quien, a través de sus ministros, sigue entregándose por la salvación del mundo.
El prelado hizo un llamado a la identidad profunda del ministerio: “El sacerdote no actúa en nombre propio; es Cristo mismo quien actúa a través de él. Necesitamos volver al gozo de nuestra ordenación, a ese momento en que el Señor nos tomó posesión diciendo: ‘Tú me perteneces, estás bajo la protección de mi corazón’”.
Contra el activismo y la indiferencia
En un tono de cercanía pastoral, Monseñor advirtió sobre los peligros de la modernidad y el “activismo frenético” que a menudo hace perder la orientación. “Debemos ser hombres de Dios y no simples gestores de ricos o funcionarios de lo sagrado. Nuestra misión se desarrolla en un contexto de crisis e indiferencia que quiere callar a Dios, por eso el sacerdote debe ser, ante todo, un hombre de oración”, señaló.
Asimismo, exhortó a sacerdotes y laicos a ser maestros del encuentro, con la capacidad de levantar al caído y sanar al herido en sus comunidades.
Envío Misionero a Quíbor
Uno de los momentos más emotivos fue el envío de los misioneros que partirán a las comunidades de Quíbor. Monseñor les encomendó una tarea específica: “Van a prestarle sus pies a Jesús para que Él pueda caminar por esas calles. No se dejen dominar por el orgullo; pongan en práctica el arte de la escucha”. Estos misioneros regresarán el Domingo de Resurrección tras anunciar el año de gracia del Señor.
Ritos Sagrados y Memoria Agradecida
Tras la homilía, el clero barquisimetano selló su compromiso con un unísono “Sí, quiero”, mientras la asamblea elevaba oraciones por la santidad de sus pastores y por el ministerio de Monseñor Polito. Posteriormente, se procedió a la bendición de los santos óleos:
– El Santo Crisma: Óleo perfumado que configura con Cristo Rey, Sacerdote y Profeta.
– Óleo de los Catecúmenos.
– Óleo de los Enfermos.
La celebración concluyó con un sentido recuerdo por los sacerdotes ancianos y enfermos, y una oración especial por aquellos que partieron a la Casa del Padre desde la última Misa Crismal, mencionando con especial afecto al Padre Juan Carlos Francheschi.