Oficina de Prensa – 14 de enero de 2026. En un ambiente de profunda espiritualidad y fervor mariano, la sagrada imagen de la Divina Pastora culminó con éxito su peregrinación número 168. Tras recorrer los 7,5 kilómetros que separan al pueblo de Santa Rosa de la capital larense, la “Pastora de Almas” hizo su entrada triunfal a la Catedral Metropolitana de Barquisimeto, consolidando una vez más esta festividad como una de las manifestaciones marianas más grandes del mundo.
El recorrido, que se extendió por aproximadamente seis horas, estuvo marcado por la presencia de una multitudinaria “marea humana” proveniente de todos los rincones de Venezuela. Los devotos, movidos por la gratitud y la esperanza, acompañaron el paso de la Sagrada Imagen en una jornada que transcurrió entre oraciones, cánticos y promesas cumplidas.
Un recibimiento solemne y musical
Al caer la tarde, la Catedral Metropolitana de Barquisimeto se vistió de gala para recibir a su patrona. La llegada fue enmarcada por las notas de la Orquesta Sinfónica Regional “Juan Jacinto Lara”, cuya interpretación musical acompañó el estruendo de aplausos y las lágrimas de emoción de miles de fieles que aguardaban el ingreso de la imagen al altar mayor.
Un mensaje de paz y resiliencia
La celebración eucarística de bienvenida fue presidida por Monseñor Lisandro Rivas, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, quien en sus palabras iniciales calificó la jornada como “un día grande para Venezuela”. Durante su homilía, Monseñor Rivas destacó la fortaleza de la fe del pueblo venezolano:
“Somos una Iglesia peregrina y resiliente. Hoy elevamos nuestras plegarias a la Madre de Dios por la paz de nuestra nación y pedimos el consuelo divino para cada familia venezolana que atraviesa dificultades”, expresó el prelado ante una feligresía conmovida.
La culminación de esta procesión no solo marca el cierre del recorrido tradicional de cada 14 de enero, sino que reafirma el papel de la Divina Pastora como el epicentro de la unidad y la esperanza para el pueblo larense y el país entero. Con la Virgen ya en la Catedral, se da inicio a su itinerario por las distintas parroquias de la ciudad, continuando así su labor de cercanía y encuentro con sus hijos.










