Oficina de Prensa – 08 de enero de 2026. En el Santuario Arquidiocesano de Santa Rosa, la imagen de la Divina Pastora permanece vestida con el atuendo dispuesto para su visita número 168, a la espera de salir al encuentro y recorrer las calles de Barquisimeto en la tradicional peregrinación que cada año congrega a millones de fieles. El vestido que luce en esta ocasión acompaña el tiempo de preparación espiritual previo a la procesión y se presenta como un signo visible de fe, identidad y comunión eclesial.
El traje que viste la Patrona Espiritual del estado Lara responde a un concepto que resalta la historia y la riqueza cultural de la región, con especial referencia al municipio Morán y a la ciudad de El Tocuyo, una de las poblaciones más antiguas de Venezuela y cuna de profundas tradiciones religiosas y populares. A través de su diseño y ornamentación, el vestido establece un diálogo entre la devoción mariana y el arraigo cultural del pueblo larense, integrando símbolos que remiten a la memoria colectiva, al trabajo del campo y a las manifestaciones de fe que han acompañado a esta devoción a lo largo de generaciones.
La vestimenta está compuesta por blusa, falda y manto, elaborados bajo criterios litúrgicos y estéticos propios del vestir mariano. La blusa, confeccionada en encaje de algodón, presenta aplicaciones realizadas a mano con perlas, lentejuelas y canutillos, elementos que evocan el carácter festivo y ceremonial de las expresiones culturales del estado Lara, especialmente aquellas vinculadas al tamunangue, manifestación tradicional que une música, danza y fe. Estos detalles se integran con sobriedad y equilibrio, preservando el carácter solemne de la imagen de la Madre de Dios.
La falda y el manto incorporan bordados de alto contenido simbólico, en los que se representan paisajes característicos de la región, como los valles agrícolas y las zonas montañosas del centro-occidente venezolano, así como referencias al trabajo del campo, entre ellas la caña de azúcar, históricamente ligada a la economía y al desarrollo del estado Lara. Estos motivos reflejan la estrecha relación entre la fe del pueblo y su territorio, recordando que la devoción a la Divina Pastora ha estado siempre unida a la vida cotidiana, al esfuerzo y a la esperanza de sus devotos.
En esta ocasión, el Niño Jesús luce un liqui liqui en tono caqui, prenda tradicional del vestir venezolano asociada al ámbito rural y a la formalidad criolla, que refuerza el carácter nacional del conjunto y subraya el mensaje central de la fe cristiana: Cristo como centro de la vida del pueblo, sostenido en los brazos de María, la Pastora que guía y protege a su rebaño.
La elaboración del vestido implicó meses de trabajo artesanal, durante los cuales se desarrollaron labores de costura, bordado y ornamentación manual, siguiendo los criterios establecidos para su uso litúrgico y procesional. El resultado es una pieza que conjuga fe, tradición y oficio, y que acompaña el caminar espiritual de los peregrinos que, año tras año, se encomiendan a la intercesión maternal de la Divina Pastora, renovando su esperanza y reafirmando su confianza en Dios.




