Oficina de Prensa – 06 de enero de 2026. Este martes 6 de enero, se celebró la LXXXI Misa de Acción de Gracias por el Deporte Venezolano en el Santuario Arquidiocesano de la Divina Pastora, en Santa Rosa. La ceremonia fue presidida por el Pbro. Alfonso Rojas, Rector del Santuario y Párroco de la Parroquia Santa Rosa de Lima, y reunió a autoridades regionales, atletas, entrenadores, dirigentes deportivos y fieles quienes se congregaron en un ambiente de fe, gratitud y esperanza.
La Santa Eucaristía, celebrada a las 10:00 de la mañana, se convirtió en un espacio de encuentro espiritual y comunitario, donde se elevaron oraciones por los logros alcanzados y se encomendó el nuevo año deportivo 2026. Durante la homilía, el Pbro. Rojas recordó que este día es de gran alegría para la Iglesia por ser día de la Epifanía del Señor es un día de luz, gracia y bendición, en el que Dios se deja encontrar en los corazones que lo buscan con buena voluntad. Invitó a los presentes a contemplar la gloria del Señor en la humildad y ternura del Niño nacido en Belén, como lo hicieron los Reyes Magos, reconociendo a Cristo como el centro de la vida y de la fe. Asimismo, exhortó a que esta Solemnidad permita escuchar la voz de Dios y renovar el compromiso de construir un deporte que inspire a las nuevas generaciones y contribuya al bienestar de Venezuela.
La tradicional Misa del Deporte en el estado Lara se mantiene desde hace más de cuatro décadas y reafirma cada 6 de enero su sentido espiritual y comunitario A nivel nacional, la Misa del Deporte tuvo su origen en 1945, en la iglesia de La Pastora, en Caracas, impulsada por monseñor Francisco Castillo Toro, como reconocimiento al deporte como una actividad humana que también requiere acompañamiento espiritual.
La celebración concluyó como un signo de gratitud y renovación espiritual para la familia deportiva venezolana, reafirmando que Jesucristo ilumina nuestros pasos y guía nuestro caminar. Con fe, disciplina y esperanza, la comunidad deportiva se comprometió a seguir elevando sus esfuerzos y talentos, reconociendo que todo está en Cristo, quien nos llama a ser un solo pueblo y una sola nación.





