Oficina de Prensa – 09 de diciembre de 2025. En un clima de oración y júbilo eclesial, la tarde de este martes 9 de diciembre, la Catedral Metropolitana de Barquisimeto fue escenario de la solemne Eucaristía de Institución del Ministerio del Acolitado. Tres jóvenes seminaristas: Fernando José Castillos Ramos, Juan José Rondón Fuentes y Yaider Moisés Sequera Argüello, dieron un nuevo paso en su camino hacia el sacerdocio.
La ceremonia fue presidida por Su Excelencia Monseñor Polito Rodríguez Méndez, Arzobispo de Barquisimeto, y concelebrada por el clero formador del Seminario Divina Pastora, destacando la presencia de los presbíteros Balbino Angulo y el padre Gabriel Trejo. La liturgia estuvo solemnizada por las voces del Coro del Seminario Divina Pastora, quienes elevaron los cantos propios del rito.
El Buen Pastor como modelo
La liturgia de la Palabra escogida para la ocasión, centrada en la figura de Jesús Buen Pastor, marcó el tono de la homilía del Arzobispo. Monseñor Rodríguez Méndez inició sus palabras expresando su gratitud a Dios y a las familias de los nuevos acólitos por la generosidad de entregar a sus hijos al servicio de la Iglesia.
“La Iglesia que peregrina en Barquisimeto se alegra hoy”, afirmó el prelado, recordando que la vocación pastoral no es una elección humana, sino divina. “No puede haber pastor si no hay una llamada para una misión; una llamada que implica una respuesta de generosidad y libertad que se consolida en el tiempo como fidelidad”, explicó.
Un llamado a la intimidad con Dios
Monseñor invitó a los nuevos acólitos a “configurarse con Cristo”, subrayando que el servicio al altar y al pueblo de Dios debe nacer de una vida interior sólida. “Pensemos que el seminarista es ayudado por sus formadores para una profunda experiencia de Dios, para que luego, al salir a la parroquia, sea un buen pastor que sale de sí mismo en interacción con su pueblo”.
Servicio en la caridad
De cara a las necesidades de la Arquidiócesis, Monseñor Polito Rodríguez recordó a los jóvenes que “esta Arquidiócesis los está esperando”, haciendo hincapié en la urgencia de pastores cercanos que visiten a los enfermos, consuelen a los afligidos y orienten a las comunidades.
“Seminaristas que hoy son acólitos, el Señor les anima a ser buenos sacerdotes. Tengan una profunda experiencia de Dios para que sean buenos pastores”, concluyó el Arzobispo, encomendando su ministerio a la protección de la Divina Pastora.
Con este rito, los nuevos acólitos quedan facultados oficialmente para servir al altar, asistir al diácono y al sacerdote en las funciones litúrgicas y distribuir la Sagrada Comunión como ministros extraordinarios, profundizando así su compromiso de servicio a la Iglesia barquisimetana.