Oficina de Prensa – 03 de diciembre de 2025. En un acto de profunda devoción mariana y arraigo cultural, ha sido revelado el atuendo que engalanará a la sagrada imagen de la Divina Pastora para su anhelada Visita N.º 168 a la ciudad de Barquisimeto.
Esta ofrenda, presentada por el Arciprestazgo Inmaculada Concepción, se erige como una catequesis visual inspirada en la fe, la historia y la cultura del municipio Morán de nuestro estado Lara.
El vestido es una obra de arte sacro que entrelaza la identidad de un pueblo con la pureza de la Madre de Dios. Cada puntada y pincelada narra la historia de El Tocuyo y la devoción sembrada en el corazón de sus familias.
Simbología del atuendo: Entre la tierra y el cielo
En la falda, pieza central de la confección, florecen tres elementos botánicos que son alegoría de la tierra larense y las virtudes de María. Los lirios, símbolo por excelencia de la castidad y sencillez de la Pastora de Almas; la cayena, flor típica que otrora adornaba las plazas de los templos tocuyanos; y la caña de azúcar, cultivo que baña el Valle del Río Tocuyo y ha sido el sustento histórico de la región.
Estos elementos han sido plasmados mediante técnicas de ilustración, pintura y bordado a mano, exaltando la belleza de la creación.
La blusa se presenta como una traducción solemne del traje folclórico del tamunangue. Se distingue por sus vuelos en encaje de algodón, ricamente intervenidos a mano con perlas, lentejuelas y canutillos, integrándose armoniosamente al conjunto litúrgico.
El manto: un lienzo histórico
El manto que cubrirá a la Venerada Imagen constituye un documento histórico hecho arte. Sobre él se despliega el mapa más antiguo registrado de El Tocuyo (1579, “La Ciudad de El Toquio”), recordando su primacía como la primera ciudad y parroquia fundada tierra adentro en Venezuela.
Ilustrado, pintado a mano y bordado con cristales, el diseño resalta a la Ciudad de los 7 Templos, cuna de la devoción mariana en el país bajo el dogma de la Inmaculada Concepción. La composición gráfica está coronada en su borde superior por lirios que evocan la gloria del cielo, mientras que la parte inferior descansa sobre los verdes cañaverales de la “Ciudad de los Lagos Verdes”.
El báculo y el Niño Jesús
Complementando el ajuar, el báculo es una pieza de artesanía tallada en madera de vera. Ha sido tejido por “manos curtidas”, evocando el trabajo del campo, con hilos que forman cuatro botones florales: amarillo, azul y rojo, sumando el rosado como signo de feminidad mariana, en una clara referencia al garrote utilizado por los bailadores de tamunangue.
Por su parte, la sagrada imagen del Niño Jesús vestirá un tradicional liqui liqui color caqui, evocando la vestimenta de gala que utilizaban los hacendados de antaño en las celebraciones especiales de las haciendas de caña.
Este vestido no es solo un ornamento; es el testimonio de la identidad de un pueblo, la memoria histórica de Venezuela y la inquebrantable devoción mariana que late en el Arciprestazgo Inmaculada Concepción.
La conceptualización del vestido es de Mariana Rodríguez Leal, mientras que las ilustraciones son de María Giannina Álvarez. El patronaje y la confección son del equipo de Camalu CA integrado por Mariela Leal, Ninoska Juarez y Carolina de Riera.
El bordado, la pintura y la decoración son de Marylu Leal, Marianne Leal y todo su equipo de trabajo. El báculo fue donado por la familia Mogollón y un equipo de artesanos. Todo esto, previa reunión con el Arciprestazgo Inmaculada Concepción.