Oficina de Prensa – 27 de octubre de 2025. Este 26 de octubre, en el estadio Metropolitano de Cabudare, fue el encuentro de fe y acción de gracias por la canonización de madre Carmen Rendiles y el doctor José Gregorio Hernández, los dos primeros santos de Venezuela, quienes vivieron la caridad en grado heroico.
Aproximadamente, 15 mil personas se congregaron para agradecer a Dios por esta hermosa bendición para la Iglesia venezolana.
El evento comenzó a las 8:30 de la mañana con animación y rezo del santo rosario. El padre Alfonso Rojas, párroco de Santa Rosa de Lima, acompañó la entrada de la imagen de la Divina Pastora. El padre Reinaldo Garrido, párroco de Nuestra Señora de Altagracia, llevó la reliquia de San José Gregorio Hernández, que está en su parroquia. La de Santa Carmen Rendiles, que está resguardada en la parroquia de su mismo nombre, en Pavia, fue llevada por el párroco, Yeferson Soto.
Posteriormente, subió a la tarima monseñor Roberto Sipols, vicario general de la Arquidiócesis de Valencia, quien animó a vivir el amor a Dios y de la santidad. Aconsejó que el camino para vivir feliz en Venezuela es cumplir los mandamientos de Dios, que se resumen en dos: amar a Dios y amar al prójimo. Terminada la charla, los seminaristas llevaron a cabo su promoción vocacional invitando a orar por las vocaciones sacerdotales, a promoverlas y aportar ayuda para nuestro seminario Divina Pastora en el cual se están formando 100 seminaristas de la provincia de Barquisimeto.
Luego, se celebró la eucaristía presidida por monseñor Polito Rodríguez, arzobispo de Barquisimeto y concelebrada por monseñor Gerardo Ernesto Salas, obispo de Acarigua – Araure, junto a más de 50 sacerdotes. En la homilía, el Arzobispo expresó que una vida santa no es fruto de nuestro de nuestro esfuerzo, es la acción del Espíritu Santo, es la vida del Resucitado que se nos comunica y que nos transforma.
Habló también monseñor Rodríguez de “la importancia de confiar en la esperanza que no defrauda; invitó a buscar al señor y su paz en medio de la aflicción través de la búsqueda incansable de la justicia, la fidelidad perseverante en la prueba y la humildad profunda que nos vacía de nosotros mismos para llenarnos de Dios.”
“La palabra de Dios y el testimonio de los santos nos invitan a mantenernos firmes y a no perder la paz; nuestra esperanza no es un optimismo ingenuo, basado en que las cosas mejorarán mañana, nuestra esperanza está anclada en la persona de Jesucristo, quien venció al mundo y a la muerte. San Pablo, en sus horas más oscuras, dijo que ‘el Señor me asistió y me dio fuerzas’. La vida de nuestros santos no es solo para ser recordada en un relicario sino para ser recordada en las calles de nuestra nación, ellos nos animan a ser mejores, a emprender un camino de conversión personal que comienza por la reconciliación,” agregó.
Enfatizó el Arzobispo que solo un corazón reconciliado con su hermano puede ser un canal creíble de paz y un instrumento eficaz de sanación, este espíritu de conversión misionera es el que se quiere impulsar a través de nuestro Plan Integral Arquidiocesano, que es una hoja de ruta para hacer una comunidad de discípulos misioneros que irradie la alegría del Evangelio.
Culminó diciendo, en su comentario al evangelio, que “al salir de esta Eucaristía hagamos propósito sobre cómo fueron nuestros santos. Que en cada obra de bien que hagamos estemos construyendo el amanecer y un nuevo día para nuestra amada Venezuela.”
Después de la misa, los dos obispos presentes hicieron la procesión con el Santísimo Sacramento, un momento que conmovió a los presentes, quienes, en silencio, oraban a Jesucristo eucaristía presentando sus tribulaciones.
Al finalizar, monseñor Polito agradeció la asistencia a todos los presentes, a los organizadores y colaboradores de este evento de fe que reunió a fieles de toda la Arquidiócesis de Barquisimeto, de siete de los nueve municipios de Estado Lara.