Arquidiócesis de Barquisimeto

Noticias ArquiBQTO

El catequista es instrumento de Dios para plasmar su Reino afirmó Mons. Polito Rodríguez

Oficina de Prensa – 27 de septiembre de 2025.  Unos mil catequistas de la Arquidiócesis de Barquisimeto se reunieron en el Colegio La Salle para celebrar su día en el marco del Jubileo de la Esperanza. El arzobispo, Monseñor Polito Rodríguez, presidió la Eucaristía, e inició dando gracias a Dios por haberlos congregado allí, a los asistentes, a sacerdotes presentes y al padre Luis Almao, Director Ejecutivo de la Pastoral de la Catequesis.

Monseñor Polito prefirió abandonar la homilía que llevó escrita y dedicar unas palabras espontáneas. Comenzó afirmando que la pedagogía de Dios se expresa desde la creación,  pues hizo todo en función del ser humano. La Iglesia, madre y maestra, la asumió y hace que se viva todo el año litúrgico. Insistió en la pedagogía como un gran don lleno de belleza, delicado y complejo.

“El catequista es un pedagogo que tiene al frente un humano digno. El buen catequista sabe que tiene a un semejante a Dios para instruirlo en la fe y ayudarlo a que esta crezca según la voluntad del Señor. En el fondo, siempre está la gracia de Dios actuando y Él llevando su obra”, aseguró.

El ser humano es inteligente, capaz – desde la voluntad – de buscar la verdad y el bien, la felicidad; con una historia personal compleja que lo disminuye o enaltece, dijo. Recordó al catequista que debe orientar, socializar, convivir y también realizarse como persona, a llevar a la persona a un verdadero encuentro con él.

Para esta misa, se seleccionó el Evangelio de Lucas 5, 1-11 que habla de Simón Pedro pescador y otros alumnos del maestro quienes, en precariedad, requirieron la presencia del maestro con un mandato: echar las redes. Le replican con una excusa, dijo monseñor Polito: “ya lo hicimos toda la noche. El catequista puede usar excusa para no avanzar. Por eso, surge la obediencia a la Palabra, a Dios, el verbo encarnado. Simón Pedro con su obediencia humilde y sencilla fue mar adentro y actuando así fue sorprendido con una pesca milagrosa”.

El arzobispo prosiguió reconociendo que la tentación siempre estará presente: “creernos autosuficientes. Simón Pedro da la lección de hacerse ayudar. Solos no podemos. Necesitamos llevar la carga, echar las redes juntos. Hacer e invitar a la oración, al Rosario, abriéndonos a la gracia de Dios para que trabaje en nuestras vidas y pueda trabajar en la de otros”.

Para finalizar, exhortó a examinar la conciencia porque “somos limitados, no somos absolutos. Un catequista tiene que ser una persona de fe y mucho ejercicio de la caridad. Santo Tomás lo dijo: ‘la caridad más alta es educar’ y los catequistas son educadores en la fe”.

Monseñor Polito subrayó que Pedro descubrió que su vocación es ser pescador de hombres así que pidió a los catequistas donar los talentos que el Señor les ha regalado. “Qué bello trabajo hacen: transmiten la fe y forman la conciencia para que los niños, jóvenes y adultos a quienes enseñan pregonen la Buena Noticia, que se enamoren de Dios, la esencialidad de vida cristiana. Nadie puede amar a Dios y no seguirlo. A perseverar, serle fiel, ser servidor. Esa es la dinámica. Catequistas, hagan orientación vocacional a esos jóvenes y niños a quienes enseñan”, culminó.

Noticias Recientes