Oficina de Prensa – 18 de julio de 2025. El pasado 17 de julio, la Arquidiócesis de Barquisimeto vivió un momento de alegría y renovación espiritual en la última jornada de la visita pastoral del Nuncio Apostólico, Mons. Alberto Ortega Martín, a las comunidades de El Tocuyo y Duaca. Esta visita, llena de significados y gestos de comunión fraterna, dejó una huella imborrable en los corazones de quienes participaron, y donde se fortalecieron en este año jubilar, la fe y el compromiso de seguir caminando como peregrinos de la esperanza.
La jornada comenzó en la hermosa ciudad de El Tocuyo, donde Mons. Ortega Martín llegó a las 10 de la mañana, acompañado de Monseñor Polito Rodríguez Méndez, arzobispo de Barquisimeto. La comunidad lo recibió con entusiasmo en la entrada de la ciudad, en el sector de las letras de El Tocuyo, a pesar de una breve lluvia que, lejos de opacar, fortaleció el espíritu de comunión entre los presentes. La primera parada fue en las ruinas de Santo Domingo, un monumento histórico, testimonio del legado y la presencia de los Frailes Dominicos en la región, y que hoy sigue siendo símbolo de la historia y la fe de esta tierra.
Posteriormente, el Nuncio fue recibido cálidamente en el Altozano de la Parroquia Inmaculada Concepción, donde la agrupación Los Tocuyanos y la feligresía, con mucha alegría y respeto, le dieron la bienvenida. Acompañaron este momento, además de Monseñor Polito Rodríguez, el Pbro. Oswaldo Mendez, su Vicario General, el Arcipreste Pbro. Segundo Ulacio, el Pbro. Teodoro Calle, antiguo párroco de la Inmaculada Concepción, el Pbro. Johnnys Suárez, así como el alcalde Félix Linares y su esposa.
La última parada en El Tocuyo fue la inauguración del Museo de Arte Sacro Inmaculada Concepción, un espacio que enriquece nuestra cultura y devoción. Allí, se realizó una reseña histórica del templo y una descripción de las piezas que componen el museo, culminando con la interpretación del Coro de Campanas de la Casa de la Cultura, que llenó de espiritualidad y belleza el momento. La visita a esta ciudad, llena de historia, fue un signo de continuidad en el camino de la Iglesia local.
Por la tarde, el Nuncio se desplazó a Duaca, donde fue recibido con entusiasmo en la parroquia San Juan Bautista. La comunidad duaqueña se acercó con alegría y fervor para saludar al enviado del Papa León XIV, en un acto de verdadera fraternidad.
En esta oportunidad, Monseñor Ortega presidió la Santa Misa en el templo San Juan Bautista, un templo jubilar en este año de la esperanza. Al inicio de la Eucaristía, el Nuncio expresó su agradecimiento por poder compartir en ese lugar sagrado, resaltando que la Eucaristía es el don más grande que tenemos, la presencia viva del Señor que nos convoca y nos acompaña siempre. En su homilía, invitó a los fieles a seguir adelante con confianza en el amor de Dios, a ser testigos de esperanza en medio de las dificultades, y a llevar ese amor a sus hermanos. Citó las palabras de Jesús, quien exulta en el Espíritu y da gracias al Padre, recordando que en este año santo estamos llamados a vivir en la esperanza y en el amor, fortalecidos por la presencia del Señor en la Eucaristía.
La jornada culminó con un encuentro de Mons. Ortega Martín con los parroquianos del municipio Crespo, espacio que permitió fortalecer los lazos de comunión entre todos los presentes. La visita del Nuncio a Duaca fue un acto lleno de sencillez y profundo significado, que dejó a todos los presentes con un renovado espíritu de esperanza y fe en el camino que la Iglesia en Venezuela continúa trazando.
Mons. Alberto Ortega Martín agradeció a la comunidad por su calidez, por su testimonio de fe, y expresó su deseo de que estas visitas, llenas de fraternidad y amor cristiano, puedan repetirse en un futuro cercano, fortaleciendo siempre el espíritu de unidad y esperanza en esta tierra bendecida. Esta semana, marcada por la presencia del Papa y la alegría de la comunidad, nos invita a seguir caminando con fe, esperanza y amor, confiando en que la Iglesia siempre es camino de esperanza para nuestro pueblo.