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Unidos en Oración en Barquisimeto por el eterno descanso del papa de la Misericordia

Oficina de Prensa Arquibqto

Oficina de Prensa. 26 de abril de 2025 – La Catedral Metropolitana de Barquisimeto se vistió de solemnidad y recogimiento para la misa exequial en sufragio del Papa Francisco, quien fue llamado a la Casa del Padre en la octava de Pascua. La ceremonia, presidida por Monseñor Polito Rodríguez Méndez, Arzobispo de Barquisimeto, congregó a un nutrido grupo de fieles, clérigos, autoridades civiles y representantes de la sociedad larense, para elevar sus oraciones por el eterno descanso del Sumo Pontífice.

Entre los presentes, destacó la presencia del Gobernador del estado Lara, Adolfo Pereira, junto a su tren ejecutivo, así como representantes de instituciones educativas de la región, quienes se unieron en un sentido homenaje al Papa Francisco. Los presentes ofrecieron un prolongado y sentido aplauso al Papa Francisco, como muestra de gratitud por su servicio y legado.

Monseñor Polito Rodríguez, en su homilía, reflexionó sobre la partida del Papa Francisco, describiéndola como un “amanecer”, una irrupción de luz en medio de la oscuridad. “La muerte del Papa Francisco, en cierta manera, nos ha sorprendido, pues después de su reciente hospitalización, parecía que ya comenzaba a recuperarse. Las imágenes y las palabras que nos llegaron en los últimos días, nos hacían pensar que seguiría firme en su servicio al Pueblo de Dios y a toda la humanidad. Sin embargo, llegó al amanecer su tránsito a la Pascua eterna, su encuentro definitivo con el Resucitado.”, expresó el Arzobispo.

Destacó el legado del Papa Francisco como un pontífice que encarnó el mensaje evangélico de misericordia, fraternidad y compasión. “Como Jesús, pasó haciendo el bien, y con su mensaje de misericordia, de fraternidad, de compasión, nos devolvió al centro del mensaje evangélico”, afirmó. Resaltó su llamado a una Iglesia en salida, pobre y para los pobres, que se acercara a los excluidos y marginados.

El Arzobispo hizo hincapié en la encíclica Evangelii Gaudium, donde el Papa Francisco invitó a la Iglesia a salir de sus comodidades y llevar la Buena Nueva a las periferias humanas y existenciales. “Su sensibilidad pastoral, su sencillez y su amor por los más vulnerables nos dejan un ejemplo vivo de cómo el Evangelio puede transformar corazones y comunidades. Y cómo se puede ser amanecer para muchas oscuridades”, subrayó.

También recordó los desafíos y críticas que el Papa Francisco enfrentó por su defensa de los más vulnerables y su llamado a la conversión eclesiológica. “El mundo actual ha querido de alguna manera callar el mensaje del Evangelio en boca de nuestro querido Papa. La carrera armamentista, las guerras, el ecocidio por la explotación y abuso de la tierra, las mafias, los carteles, la corrupción, la categorización de personas y su posterior exclusión como desecho de la humanidad. La defensa del pequeño, del vulnerable, del pecador, del “considerado anormal”, su mensaje de austeridad y pobreza evangélica, su puerta abierta como los brazos del padre de la parábola del hijo pródigo, ha generado para él también, como a los apóstoles, conflicto, oposición y críticas. Ha sido también su virtud obedecer a Dios antes que a los hombres y no dejar de anunciar lo que él ha visto y oído, el mensaje que se le ha confiado. Todo esto sin perder la humildad, la sensatez, sin aferrarse de ninguna manera a honores, riquezas o poder que su posición pudiera darle, ha tomado entonces para sí aquello de San Ignacio: En todo amar y servir.”, afirmó.

El Arzobispo compartió sus experiencias personales con el Papa Francisco, recordando encuentros significativos y agradeciendo su nombramiento como Obispo y Arzobispo. “No puedo dejar de pensar estos días, en los que preparamos un plan pastoral arquidiocesano, todos los consejos y líneas programáticas en su carta Evangelli Gaudium, su manera de ver la Iglesia se hace tan conveniente para estos tiempos. Francisco es una llamada constante a la conversión eclesiológica, a ver la Iglesia y construir la Iglesia, el Reino de Dios, con una mirada nueva, a no vivir en el autocentramiento ni del miedo a salir, a abandonar la comodidad de esperar a los que vienen cuando lo propio es salir a las periferias a buscar a los alejados, a los excluidos. Su enseñanza nos mueve a pastorear, buscando las ovejas allí donde están, y como dice el profeta Ezequiel, buscando la perdida, curando a la herida, alimentando a la desnutrida, no aprovechándonos del rebaño para nuestro beneficio, sino siendo pastores según el corazón de Dios.”, compartió.

Concluyó resaltando el legado del Papa Francisco como un pastor con olor a oveja, un hombre de profunda humildad y caridad. “Ha peleado el buen combate, ha llegado a la meta, ha dejado un legado verdadero, como el de Jesús, para la eternidad. No es casual entonces que, en esta Octava de Pascua, experimentando la tristeza de la partida, el desconcierto de la muerte, podamos recibir como una gracia la alegría de la resurrección, y podamos tener la certeza de que “al amanecer del día primero de la semana”, el sucesor de Pedro número 266, después de una vida y una misión encomendada, haya recibido la buena noticia del encuentro definitivo con el Dios al que amó, a quien sirvió, a quien anunció, con Jesús Resucitado, quien seguramente como dice el evangelio le diría: Ven bendito de mi padre, entra en el gozo de tu señor, ven porque fuiste misericordioso como el Padre, entra porque todo lo que hiciste con mis hermanos más pequeños conmigo lo hiciste, entra Bienaventurado misericordioso, entra y recibe, como dice el salmo de hoy, “la misericordia que es eterna”.”

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