Oficina de Prensa – 02 de marzo de 2026. Durante los días 10 y 11 de febrero se llevó a cabo la formación permanente del clero de Barquisimeto en la casa de convivencias Jesús de Nazaret ubicada en Tabure del municipio Palavecino, en el encuentro se reunieron más de 80 sacerdotes para profundizar sobre distintos temas necesarios para la formación sacerdotal.
Entre estos la importancia de saber algunas normas sobre el derecho penal que define qué conductas son delitos y qué penas les corresponde, regula, tiene límites y que el estado debe respetar. También se habló sobre el delito que es un acto jurídico, culpable, imputable y tiene que ver con la conducta, la voluntad y libertad de la persona.
Se llamó la atención sobre normas que los sacerdotes deben tenerlas presentes para no incurrir en actos que para hoy en la sociedad y en el derecho son delitos que pueden ser penados y generar una mala reputación, entre estas normas la Ley del Niño, Niña y Adolescente, Ley sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, Asesoría legal, pautas para su conocimiento. Este saber jurídico en conjunto con la misión pastoral que tiene el párroco debe ayudarle a actuar con justicia y santidad en sus labores pastorales. Por tanto, es necesario hacer instrumentos que puedan ayudar a orientar conducta.
El segundo día de reflexión se estudiaron estrategias psicológicas contra el desgaste en la vida sacerdotal y la importancia de la renovación sacerdotal teniendo presente la salud mental. Los Presbíteros que viven en una sociedad marcada por el rendimiento y la autoexigencia, la salud mental se ha convertido en un desafío pastoral, humano y espiritual. La tensión, el exceso de trabajo lleva a la ansiedad, aumento de estrés crónico y depresión. Todo esto genera consecuencias como el activismo pastoral, dificultades para el silencio y la contemplación, oración vivida como obligación y no como encuentro y desgaste emocional y espiritual. El especialista Leonardis Delgado habló sobre la importancia del descanso, la actividad física, la oración y la contemplación que devuelven el sano juicio, experiencia espiritual que contribuirá a la renovación de la vida del sacerdote.
Las recomendaciones indicadas anteriormente ayudarán a los ministros de la nuestra Iglesia local a cuidar su salud física, emocional y espiritual, actitud que no es egoísta sino necesaria para continuar el servicio en la Iglesia.