Comenzamos un año más, la celebración de la Novena preparatoria a la Navidad. Como siempre, a la luz de la fe, es un tiempo de Gracia; y conviene vivirlo bien, a pesar de las muchas “distracciones” que una Navidad secular (de fiestas, luces, adornos, regalos) nos presenta
El protagonista de la NAVIDAD CRISTIANA, es JESUS. Y es bueno recordar que Él ha dicho: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14,6)
Con esta certeza y centralidad, “Nosotros nos dedicaremos a la ORACION y al ministerio de la PALABRA” (Hechos 6,4), ocupación tan importante, que los mismos Apóstoles señalan como ineludible.
Esta dedicación a lo esencial, nos convertirá en TESTIGOS más claros y convincentes, de que solamente JESUS es el UNICO Salvador (Hechos 2,32-39), ayer, hoy y siempre
Por lo tanto, nuestra novena de Navidad será un llamado e invitación a todos para que SE CONVIERTAN y de esta manera, vengan tiempos de Paz (Hechos 3,19)
Esto es lo más importante, ya que “sin santidad, NADIE verá al Señor” (Hebreos 12,14)
De esta novena de Navidad esperemos mucho, toda la Iglesia estará en oración, así que algo ciertamente va a pasar, pues “la oración del justo tiene mucho poder” (Santiago 5,16)
Pero al mismo tiempo, estemos atentos, porque si nuestra novena y nuestra Navidad es simplemente secular, civil, exterior, perderemos un momento importante de Gracia, liberación y reconciliación.