Arquidiócesis de Barquisimeto

Artículos semanales de formación, reflexión y espiritualidad.

Tizana para el alma

P. Juan Aldaz

03/09/2024

Todos los seres humanos, sin excepción, queremos ser felices, tener armonía, bienestar, paz y todo lo bueno.

El descubridor de esa sabrosa tizana… es San Pablo, cuando nos dice: “El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, y unas cuantas cosas más” (Gálatas 5,22)

¿Y dónde lo consigo, dónde lo compro? ¡Lo quiero tener!

Conocí hace ya tiempo, a un buen sacerdote canadiense, el P. Emiliano Tardiff. Lo que más recuerdo, es la fuerza con la que decía (acompañado de un simpático acento “gringo”): Jesús está Vivo hoy. Por cierto, pueden verlo gracias a la magia del YouTube, si buscan “Testimonio del P. Tardiff”

Lo cierto es, volviendo a nuestra tizana para el alma, que los frutos del Espíritu nacerán y crecerán en nosotros solamente por un encuentro personal con Jesús… que está vivo HOY.

Jesús libera de toda cadena y de toda opresión, limpia de todo pecado y nos da Su Espíritu, para que produzca frutos abundantes.

Presentar un Cristo Vivo es la misión esencial, más importante, de la Iglesia.  El P. Tardiff cuenta en su testimonio personal, que él se convenció de que Jesús estaba vivo, después que experimentó su propia sanación física, gracias a la fe y la oración de unos laicos que lo visitaron en el hospital.

Esa es la clave: EXPERIMENTAR (saborear) la tizana de los frutos del Espíritu. No teorías, no simples consejos, reuniones y actividades, sino un ENCUENTRO con Dios, que llene de verdad y que guste tanto, que quieras más.

La vida exterior, el ajetreo cotidiano que todos tenemos que vivir,  cansa y desgasta. Es necesario, es urgente, pararnos y saborear una tizana para el alma.

Por eso, la Iglesia debe ser ante todo, una escuela de amor y oración, una casa de consuelo y acompañamiento, donde todos puedan EXPERIMENTAR que Jesús está Vivo (y que el diablo mentiroso está jodido).

Bien lo dijo San Pablo VI: “El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia”. ¿De qué sirve una iglesia llena de grupos, de actividades, de reuniones… pero sin Espíritu?

Hoy, cuando tantísimas personas se sienten confundidas, solas, con miedo, angustiadas; cuando tantos buscan en otras alternativas esotéricas, el sentido a sus vidas y la solución de sus problemas, es la hora de una renovación en la Iglesia, para redescubrir a un Jesús Vivo en la Palabra, en la Eucaristía, un Jesús que es Agua Viva y siempre nueva, no agua estancada ni olvidada en el congelador.

A mí, la tizana nunca me aburre. (Ni la de frutas, ni la de Jesús)

 

P JUAN JOSE ALDAZ