Venezuela fue Consagrada a Nuestra Señora De Coromoto Patrona de Venezuela por el Cardenal Jorge Urosa Savino el 26 de Junio del 2011
¡Oh, Madre querida de Coromoto!
Tú que has acompañado el nacimiento y el desarrollo de nuestra historia patria, venimos a tus plantas a consagrarnos como pueblo, como nación que te reconoce como Madre y a decirte que somos tuyos.
Queremos colocar muy cerca de tu corazón nuestras necesidades, deseos, luchas y logros.
En este momento de nuestra historia, te pedimos que mires a estos tus hijos que caminan en valle de lágrimas y consuélalos mostrándonos siempre a tu Hijo.
Te consagramos nuestra Patria Venezuela, con todos sus hijos, con sus familias, con los que sufren y son olvidados.
Enséñanos, Virgen llanera a llevar dentro de nosotros a tu Hijo con el mismo amor y adoración con que tú le llevaste.
Que esta especial consagración nos haga hijos más fieles a la Iglesia, a sus pastores y ministros.
Muéstrate como Madre, como la bella Señora del río Tucupido, a todos cuantos están alejados.
Recibe, Virgen de Coromoto, nuestra consagración y sostén nuestros propósitos de vivir como discípulos y misioneros de Hijo a fin que podamos llevar a plenitud nuestra vocación bautismal dando así gloria a la Santísima Trinidad.
Acto de Consagración de Venezuela a la Santísima Virgen, con que el Episcopado
Venezolano clausuró el Segundo Congreso Mariano Nacional el 12 de Diciembre
de 1928 en la ciudad de Coro.
“Ante el trono de Vuestra omnipotente intercesión, venimos a postrarnos ¡oh Madre augustísima de Dios!, para consagrarnos totalmente a Vos y poner en vuestras manos la suerte de nuestra República. En presencia de vuestro Divino Hijo, a quien ya está esta Patria dedicada en el Santísimo Sacramento del Altar, hacemos ahora este acto de entregamiento a Vos, para que El se digne prestar su filial beneplácito a nuestro homenaje, a la misma Madre que El nos legó por tal desde la Cruz.
¡Oh Inmaculada Madre nuestra! ¡Oh benignísima Madre nuestra! ¡Oh dulcísima y clementísima Reina nuestra!, con ánimo agradecido entonamos loores a vuestra misericordia.
Bajo vuestro amparo nos acogemos, ¡oh Señora! que tenéis cautivados para siempre nuestros corazones, Vos que habéis arrebatado desde el día mismo en que comenzó para nosotros la vida civilizada, y con vuestra suavísima protección y benignísima presencia, ya en la selva de Coromoto, ya en los santuarios que la piedad Venezolana ha erigido bajo títulos de Nuestra Señora del Valle, del Socorro, de Chiquinquirá, de Belén, de la Caridad y otros tantos de que se ufana la Nación Venezolana: habéis afirmado, robustecido y multiplicado las raíces del árbol de nuestra Fe. ¡Oh Señora Nuestra!, que con lustra planta virginal quebrantasteis la cabeza de la serpiente, librad a Venezuela de los empozoñados dados de la impiedad y de la herejía. Y ya que iniciasteis y habéis mantenido a sus pueblos en la Fe de vuestro queridísimo Hijo, servidles también de escudo, sostén y fortaleza.
Vuestros somos, vuestros queremos ser. Mostrad que sois nuestra Madre y Nuestra Patrona. Guardadnos, Señora, y salvadnos con vuestra todopoderosa protección.
¡Oh María Inmaculada! acoged este acto de nuestra consagración a Vos, y sed siempre la gran defensora de Venezuela. Protegedla, salvadla. Unid a todos sus hijos en el amor del suelo nativo, en el espíritu de concordia dentro de la justicia y de la libertad, en el legítimo goce de todos los bienes, a que en su calidad de venezolano le es a cada uno lícito aspirar, y en la firme e inalterable profesión de la Fe Católica. Así sea”.