Arquidiócesis de Barquisimeto

Artículos semanales de formación, reflexión y espiritualidad.

No seas Papelera

P. Juan Aldaz

04/02/2024

No todos los regalos se tienen que recibir. Hay regalos envenenados y a veces, de quien menos lo esperaríamos, por eso causan dolor, decepción.

Aceptémoslo de una vez por todas: nadie es perfecto y todos (tu hijo, tu pareja, tu jefe, tu guía…) pueden fallar y decepcionarte. Nuestro gran (y humano) error, es esperar perfección, retribución… de seres que son en sí mismos, imperfectos. Todos.

Hay personas que vienen a nosotros, cargados de “regalos”: ira, frustración, chisme, toda clase de negatividad en sus pensamientos y palabras.

No seas papelera.

Un discípulo zen preguntó a su maestro: ¿Qué he de hacer con las personas que vienen con malos deseos y palabras? El maestro contestó: Si alguien viene a ti con un regalo envenenado y tú lo recibes, ¿dónde queda el regalo y la persona que lo trajo?  El regalo queda conmigo y la persona que lo trajo se va vacía, respondió el discípulo.

Continuó el maestro: Y si alguien viene a ti con un regalo envenado y tú no lo recibes, ¿con quién queda el regalo y la persona que lo trajo? El regalo queda con quien lo trajo y la persona se va con él, respondió el estudiante.

Como ves, sentenció el maestro, la decisión es tuya.

Efectivamente, ese es nuestro gran poder: decidir qué quiero. Puedo decidir aceptar toda la basura, el veneno, que alguien (hijo, pareja, vecino, jefe, líder…) en su imperfección e ignorancia quiere lanzar hacia mí, y yo hacer el papel de papelera, resignado y sufriente (y encima sintiendo una falsa culpa o cayendo en la trampa de responder igual) o puedo decidir llenarme de otras cosas (en primer lugar, del amor de Dios), y no tener espacio para la basura.

Te invito a que hagas de la meditación diaria tu práctica cotidiana, para que te liberes de cualquier basura que otros quieran depositar en ti y para que te llenes de Dios.

En la oración con Jesús, adquirirás poco a poco, la capacidad de verlo todo como lo ve El, incluso a esa persona que te utilizó como papelera para volcar su rabia, su odio, su amargura, su inmadurez, su soberbia, su tiranía… la podrás ver con nuevos ojos, no de juicio, sino de compasión y misericordia.

De esta manera, el maligno, el mal espíritu no tendrá poder sobre ti. Serás libre y podrás dedicarte a otras cosas, a cosas nuevas, a vivir, desde el amor y la paz.

Jesús, el Maestro, humano como tú y yo, fue atacado injustamente más de una vez, sin embargo, ¿puedes imaginarlo sintiendo rabia u odio? Entra por  Su Camino y verás los resultados.