¿Sabías que en los textos del Concilio Vaticano II hay un Documento dedicado exclusivamente a los LAICOS?
Efectivamente, el PUEBLO DE DIOS está formado conjuntamente por clérigos y laicos, todos hemos sido “bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo” (1 Corintios 12,13).
Por ello es importantísimo y necesario que TODOS hagamos conciencia de la importancia de los laicos, y esto por dos razones:
¿Qué diremos de un carro con motor de ocho cilindros, al que le funcione un solo cilindro? Es imposible que camine o a lo sumo, lo hará a brincos y lentamente.
Apliquemos el ejemplo a la realidad de la Iglesia. Tenemos una gran fuerza (en los laicos), pero apagada. Por supuesto, el elemento clerical es importante, tiene su función y no la podemos descartar; pero es urgente potenciar el laicado.
No se trata solamente de darles “ministerios” (que sin duda en muchas partes son necesarios como colaboradores de los sacerdotes); ni de reducir el apostolado de los laicos a “actividades religiosas” (que también sin duda son necesarias). Tampoco es suficiente integrarse a “grupos” que terminan en más de un caso, convirtiéndose en solo gestores de actividades parroquiales o grupales.
Una verdadera promoción del laicado católico requiere:
Y estos tres aspectos anteriormente señalados (santidad-formación-acompañamiento), estos sí son responsabilidad primaria del CLERO. Para eso estamos, antes que otra cosa.
Ni el clero debe volverse laico, ni el laicado debe clericalizarse. Ni tampoco “casar” una competencia entre unos y otros, tipo ¿Quién manda a quién? Los laicos no son simplemente “ovejas”, ni “súbditos” de una especie de clase inferior, ni “mano de obra”. Son compañeros de camino, cooperadores en la obra del Evangelio. TODOS hemos sido llamados por el Señor y la Iglesia brillará y será más eficaz, si cada uno ocupa su puesto, en armonía y cumple las tareas específicas que le tocan.
¿No mejorarían nuestras parroquias y la misma Venezuela con un laicado fuerte, bien preparado, espiritualmente sólido, cristianamente activo, también en el ámbito civil?
Ya lo dijo el Concilio Vaticano II (1965), y el Concilio Plenario de Venezuela (2006), pero algunos como que no se han enterado. Es buen momento para despertar y ponernos todos a trabajar.
P JUAN JOSE ALDAZ
UNION DEL APOSTOLADO CATOLICO