Ir al contenido principal

Arquidiócesis de Barquisimeto

“El nombre de la virgen era María” (Lc. 1, 27)

“¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!” (Lc 1, 42)

El dulcísimo nombre de María

A María le decimos: señora, amada de Yahvé, la elevada, excelsa. Pero el nombre más apropiado para María es Madre del Redentor y Madre nuestra, o también Madre de la Iglesia. María es todas estas, más las que le adjudicamos en las letanías lauretanas y en las distintas advocaciones con las cuales la reconocemos como protectora nuestra. Todos los católicos, sin excepción, acudimos a María como intercesora ante Jesús. Las cinco letras del santísimo nombre de María reflejan paz, caridad, confianza, protección y, en resumen, amor. Como nos exhorta san Bernardo: si su nombre no se aparta de nuestra boca ni de nuestro corazón, sentiremos su benéfico influjo; pues no hay nombre tan dulce como el de María, junto con el de Jesús, ni más poderoso contra los ataques del infierno.